Ahora que tan de moda está la realeza británica (bueno,¿y cuándo no?) por el anuncio del compromiso entre el prícipe Guillermo (William para los más puristas) y la plebeya Kate Middleton, me viene a la cabeza aquel día en que se casaron sus padres (los de él, faltaría más...).
Estaba de vacaciones escolares (claro, siendo mes de Julio...) y después de haberme levantado tarde y desayunar, vi a mi madre, que curiosamente esa mañana había dejado sus quehaceres de lado, sentada delante de la tele. Le pregunté que veía y me comentó que la boda de Diana de Gales y el Príncipe Carlos de Inglaterra (en ese momento como si me dice Hansel con Gretel, no sabía quienes eran ninguno de los dos). Pero mi madre, muy dada en aquel entonces a la tradición española de seguir bodas reales por la tele, me invitó a sentarme en el sillón y acompañarla.
La princesa Diana llegó a la Catedral de Saint Paul en una carroza de cristal!!! (eso lo supe después), con un vestido (y de eso también me acuerdo muy bien) hiper-recargado, con una cola y velo dignos de la futura reina de Inglaterra. Estuvimos viendo la retransmisión y escuchando los comentarios de la locutora como si se casara mi prima Pepa...alucinante.La novia me pareció preciosa (a pesar del horrible vestido) y muy joven (20 años tenía) y el novio feo, orejón y bastante mayor para ella (vamos, lo mismo que sigo pensando al día de hoy). Lástima que tanto cuento de hadas acabara en pesadilla y en un absoluto "game over" para la princesa. Descanse en paz.