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30 de mayo de 2011

JUEGOS DE A PESETA

Que luego, con la subida del coste de la vida (supongo) llegó a ser de un duro (cinco pesetas para aquell@s que ya nuestra vieja moneda no es más que una entrada en los libros de historia). Yo de hecho, conocí este invento cuando ya era a 5 ptas.

Era una máquina que había en los bares y que tenía una mecánica muy sencilla: se introducía la moneda por una ranura en la parte superior de la máquina, para que luego el duro fuera cayendo y, con un volante de madera (luego los hicieron más "ergonómicos" y de materiales más sintéticos), ibas dirigiendo la moneda por un "circuito" con pericia para que ésta no se saliera del recorrido. Si llegabas al final sin problemas, ¡GANABAS LA PARTIDA! lo cual significaba que ¡RECUPERABAS EL DURO! oeoeoeoe!!! Ahora lo pienso y me da la risa, pero en aquel entonces era todo un subidón ser el piloto de turno que ganaba a esa máquina infernal que se llevaba nuestras pesetas....

No hace muchos años incluso llegué a verla en fucionamiento en un bar de Vitoria-Gasteiz. Lo que no sé era el precio de la partida, porque creo que con la llegada del euro se jodieron las medidas estándar para introducir monedas. Sí recuerdo haber jugado (a ciertas horas y en ciertos estados etílicos es muy divertido entrar al trapo con la maquinita), pero no la moneda que usamos. Seguramente algun@ de nosotr@s llevaría algún duro con la cara de Franco todavía perdido en el monedero y con eso jugamos. ¿Aprendería con ésto Fernando Alonso?




11 de abril de 2010

¡¡¡TRAGABOLAS!!!

¿Quién no ha jugado alguna vez al Tragabolas? Juego tonto donde los haya pero que me proporcionó en su día largas horas de entretenimiento familiar. Las instrucciones era escasas. El objetivo sencillo: tragar bolas.

El tablero (rojo) consistía en una especie de bandeja con 4 "hipopótamos" con una palanca negra en el mismísimo culo (así es, qué queréis que os diga...),presionando sobre ella, el hipopótamo estiraba el cuello y tragaba las bolas, que se iban acumulando en nuestra parte de la bandeja. Y por lógica aplastante, ganaba el que más bolas cogía. La táctica era básicamente ser muy rápid@ para atrapar muchas bolas.

Lo que siempre me sorprendió mucho fue la resistencia de las palancas negras y los cuellos extensibles de los hipopótamos....tras años de fiel servicio (lo que incluía cientos de presiones ), jubilamos el juego porque mi hermana y yo nos hicimos mayores, pero no porque dejara de funcionar.

Y ahora que lo pienso...¿dónde iría a parar mi juego? Si no acabó en la basura (las madres tienden a no pedirnos opinión a la hora de deshacerse de las cosas), espero que terminara sus días en manos de otr@s niñ@s proporcionando más horas de diversión....

30 de marzo de 2010

PARACAIDISTAS

En los años 80. había un juguete que me hizo pasar largas horas de entretenimiento y de largos dolores de cuello (de mirar hacia arriba, se entiende).

El "muñeco paracaidista" (nunca supe realmente el nombre del artilugio en cuestión) era como el nombre dice, un muñeco de plástico, unas cuerdas de nailon (altamente resistente) y un plástico redondo, decorado en colores que hacía las veces de paracaídas. El objetivo era lanzar el susodicho a las alturas con la esperanza de que se abriera el paracaídas y verlo caer lentamente hasta el suelo. Ello requería cierta pericia y saber hacer, cosas de las que yo (vistos mis pésimos resultados a lo largo de los años) carecía.

Básicamente, lo que yo hacía (creo recordar que el juguete en cuestión no traía manual de instrucciones) era coger el muñeco, poner el plástico en forma casi rectangular (plegándolo hasta coger la forma), doblar las cuerdas (a veces alrededor del muñeco, a veces sólo hechas una especia de "ovillo" amorfo) y lanzarlo a las alturas.

Los resultados iban enseñándome a mejorar la técnica, aunque he de reconocer que fueron muchos los paracaidistas que acabaron enganchados a cables de la luz/teléfono o balcones y azoteas. Otras veces, en afán de desengancharlos de zonas accesibles, tirábamos del muñeco hasta quedarnos sólo con él y las cuerdas, jajaja!!! ¿Solución? Coger otro plástico (bolsa de basura, del Continente o del Cobreros -supermercados a los que iban mis padres-) y recortar de la mejor forma posible otro paracaídas. Luego para unirlo a las cuerdas había varias técnicas (a cual más propia de McGyver): pegarlas con pegamento Imedio, coserlas con la ayuda inestimable de la abuela o hacer algunos agujerillos y hacer nudos en cada uno para fijar la cuerda.

El otro día viendo un reportaje sobre países latino americanos pude comprobar que los niños del otro lado del Atlántico aún lo disfrutan!!! Qué tiempos...

17 de marzo de 2010

NOSTALGIA PUBLICITARIA

En una tarde solariega y perezosa (escasas por cierto en esta invernal ciudad), apetece poco pensar en imágenes para el recuerdo en primera persona. Así que hoy y sin que sirva de precedente, vamos a ver unos anuncios. O lo que es lo mismo, como dicen en los descansos de los programas en directo (o grabados, ya puestos), nos vamos unos minutos a publicidad y volvemos enseguida!!


10 de marzo de 2010

LA BOTI BOTA

El "merchandising" (entendido como objetos promocionales o reclamos publicitarios) televisivo en los 80 empezó a ponerse de moda. A raíz de una nueva temporada del 1,2,3 y de la mano del imaginativo Chicho Ibáñez-Serrador, surgió una nueva "mascota", la "BOTILDE", una bota vieja y algo ajada por la edad que representó mucho tiempo la imagen del concurso. Pues además de otros "inventos" similares, salió al mercado un juguete que era algo así como un aro por el que se metía el tobillo, un palo de un metro de largo aproximadamente (de plástico, pero rígido) y en el otro extremo una mini-botilde. El objeto era meterse el aro en el tobillo, hacerlo girar y con el otro pie saltar cada vez que se cruzaba en tu camino. El nombre (no sé si oficial u oficioso) fue el de la BOTIBOTA. Yo lo tuve una larga temporada, pero al ser yo de jugar mucho en la calle (mi patio al aire libre también cuanta como calle), la Botilde quedo cuasi destrozada en pocos meses.
Mi padre, que es un máquina inventando cosas (o ya puestos, en copiarlas), me hizo algo parecido con una cuerda resistente como las que usábamos para saltar a la comba. Usando la misma cuerda, hizo una especie de bola-ovillo en un extremo, y en el otro un nuedo con un hueco para poder meter el pie. El resultado era el mismo, el juego igual de divertido y a la larga, mucho más económico!!!


Opening 123 mayra - botilde

1 de febrero de 2010

OPERACIÓN

Y hablando de "artilugios ochenteros".... ¿quién se acuerda del juego de MB llamado "OPERACIÓN? Una especie de muñeco-cadáver sonriente al que había que sacarle los huesecillos con una pinza, con una narizota roja que hacía las veces de alarma estridente cuando algún extremo de la pinza hacía contacto con el ribete metálico (los huesos estaban "dentro" del muñeco).Hacía falta el pulso y la precisión de un relojero....jajaja....hoy en día no daría ni una!!!

Con 11 o 12 años no sufría estrés, ni nerviosismo compulsivo, ni la impaciencia que se agrava con la edad... me lo pasaba pipa!!! Un juego con una temática simple hasta el aburrimiento (sacar piezas de los huecos sin rozar los filos metálicos) pero que daba para mucho!!


Como ha quedado patente no sólo me acuerdo, sino que maravillas-de-lo-bien-que-guarda-mi-madre-las-cosas, aún está en mi casa!!! Me lo echaron los Reyes en algún año ochentero (1986, creo) y fue aprovechadísimo en horas y horas de entretenimiento. Eso sí, ningun@ de los que jugábamos a aquello acabó siendo cirujan@.

Los nombres de los "huesos" a sacar eran de lo más originales (no sé si traducidos del inglés o con un toque spanish): "El caballo renqueante", "El hueso de la risa" o "La costilla de Adán".

No sé si seguirá este juego en el mercado o habrá sido sustituido por otros más tecnológicos...quién sabe, igual me he quedado obsoleta yo también y resulta que existe un OPERACIÓN manejable con la Wii. Operando, que es gerundio!!

20 de enero de 2009

LAS MUÑECAS PEQUEÑAS MÁS GRANDES

De pequeña recuerdo un don especial para ponerme a jugar con mis muñecas horas y horas, inventándome historias y haciéndoles vivir muchas aventuras. Por suerte mis padres y los Reyes Magos eran generosos y tenía muchas muñecas. Además, heredaba con relativa facilidad las de mi hermana, que dada a disfrutar de otros placeres infantiles (la tele, los libros, juegos de mesa...), se cansaba pronto de sus muñecas y en poco tiempo acababan en mi cajón de juguetes. Corría el año 85 u 86, por aquel entonces empecé a hacerme con una colección elegante de muñecas BARRIGUITAS. Eran (al principio) todas chicas (o eso sospechaba yo, ahora las veo un poco angróginas) y más o menos parecidas. Hasta que mi madre me regaló la barriguita BRUJA y me enamoré de ella. Además de por la ropa (diferente al resto), tenía una melena casi hasta los pies roja-roja (ahora entiendo porque llevo media vida tiñéndome de rojo el pelo...) y se podía peinar!! Hasta entonces las muñecas llevaban un práctico pero soso pelo cortito que daba poco juego. Entonces pude poner coletas, hacer trenzas, lavar y secar el pelo... hasta que me regalaron una muñeca sólo para peinarla (no me acuerdo del nombre, pero era sólo un busto hasta los hombros y venía preparada para que le creciera una coleta en la coronilla que luego se recogía con una rueda a la altura de los hombros. Ésta también recuerdo que venía preparada para que la maquillara). Más adelante empezaron a concierciar a las niñas de mi generación sacando toda una colección de barriguitas "étnicas": chinas, indias cherokee, negras, con diversos "trajes regionales", etc... Lo mejor era que, al ser tan pequeñas, cuando me iba de vacaciones, o a la piscina, o al campo, o de visita con mis padres, siempre me cabía alguna en alguna parte e incluso para llevar algunos "complementos": ropa, cuna, accesorios...

Ya no sé si siguen existiendo. Lo que sé es que las mías disfrutan de una jubilación muy digna en la que fue mi habitación a la espera de que otra generación venga a sacar lo mejor de ellas...

31 de octubre de 2008

LOS CLICKS DE FAMOBIL

Hoy en dia conocidos como "playmobil", eran uno de mis juguetes favoritos. Al principio me costó romper la reticencia de mis padres (al fin y al cabo éramos dos niñas en casa y los clicks eran considerados juego de chicos) pero al final cedieron a nuestras demandas. Incluso unas Navidades mi hermana se pidió el barco pirata y para sorpresa nuestra lo recibimos encantadas el 6 de enero. ¡Qué emoción cuando abrimos la súper caja en la que venía el barco! Eso si, medio desmontado con las velas y mástiles cada uno por su lado, el timón, el casco del barco... ahhhh.... cómo me acuerdo de aquello!!

Los clicks para algun@s eran un juguete aburrido. A mí, que me sobraba imaginación en aquellos tiempos me parecía una pasada inventarme mis propias aventuras protagonizadas por mis pequeños amigos. Eso sí, por entonces no tenía clicks de sexo femenino ni de otras razas.

Aunque creo recordar que haberlos, los había. En el caso de las chicas (creo que se llamaban CLACK en vez de click) se las distinguía porque, a parte de ll
evar el pelo más largo, tenían pintados en los ojos algo parecido a unas largas pestañas en algunos casos. Lo que sí era determinante era que en el caso de los CLICKS esa llamémosle "casaca", que hacia las veces de ropa, era más ceñida al cuerpo. Sin embargo, en el caso de las CLACKS, tenía algo de "vuelo" y quedaba como más "femenino". Qué cosas...

Me gustaba mucho la particular forma de sus manos, haciendo como pinza para encajar los complementos que una se pillara en las jugueterías: un cubo, una espada, una jarra, una bolsa... todo venía preparado para adaptarse a la singular manera de coger objetos de estos minipersonajes. Al igual que las Barbies (otro día hablaremos de ellas) no articulaban los brazos, pero eso no era impedimento para las historias que les hacía vivir.

La "ropa" que se les podía poner tampoco era la usual. Es decir, no era de tela. Era también de un plátsico duro que se encajaba igualmente en sus cuerpos como la coraza que usaba la centuria romana, por ejemplo. Sus caras inexpresivas (dos puntos negros como ojos y una especie de media luna pintada que hacía las veces de boca sonriente). Claro está, a los CLICKS se les daba ese aire de simpatía eterna, listos para alegrar a los niñ@s de mi generación.

Desde entonces y hasta la fecha, y a pesar de su reducido tamaño y condición, no hay nada que los CLICKS no hayan podido representar. Como iconos de una época, hay "escenografía" de todos los gustos: batallas navales, el lejano oeste, el Planeta de Los Simios, un día de rebajas, en la escuela, las Guerras Napoleónicas, trabajando en la oficina ... Por si interesa echar un vistazo al devenir de los tiempos en los clicks recomiendo esta web no-oficial.


Más o menos al mismo tiempo estaban al otro lado de la balanza los chicos del LEGO, marca más "made in USA" que mezclaba lo que aquí sería el Tente (otro día también hablaremos de ello) y los CLICKS. De la fiebre LEGOLAND también hablaremos otro día. Y visto lo visto, los CLICKS tendrán segunda parte tan buena o quizás mejor que la primera...

Aún así los tiempos han cambiado y los CLICKS con ellos. Las diferencias entre el ayer y el hoy de estos personajes son evidentes, y si no, para muestra este botón que he tomado prestado de un "blogger-o".